Hablamos de proyectos artísticos, pero ¿qué es eso? Hay muchas manifestaciones en torno al arte y, a veces, los límites, generan confusión en conceptos difíciles de abordar. Pero aún así, no todo vale. ¿Por qué sí o por qué no? ¿Quién decide cuando un proyecto es válido y en base a qué? ¿Para quién tiene interés? ¿Por qué se gesta esa necesidad? ¿Qué metodologías se llevan a cabo en estas cuestiones? ¿Quién es quién en todo esto? Y tú, ¿qué te cuentas?





sábado, 6 de febrero de 2010

El origen.
Unos quieren salir para no volver, otros, quieren volver y no pueden. Los hay que no tienen donde volver y están aquellos a los que les produce indiferencia. Recordamos a los abuelos con sus historias de la infancia, añorando sus lugares de nacimiento cuando se encuentran en tierras distintas. Miles de historias parecidas reclamando su lugar de origen. Puede que hablemos de la identidad perdida, del recuerdo.
Otros no quieren recordar y siguen el trascurso de sus vidas sin más.
Cada uno le da su propia importancia.

Me preguntaba dónde estaba el inicio de Eli o dónde lo dejaba Oskar en "Déjame entrar" de Tomas Alfredson, mientras sólo intentaban sobrevivir buscando un apoyo emocional para continuar.
Creo que el planteamiento del proyecto es matizable, pues en verdad, todos, en mayor o menor grado, dejamos algo atrás que es irrecuperable, y necesitamos de otros para seguir a los que poder contarles quiénes somos de verdad.

Al hacer mi primera entrevista a un “sin nombre”, aquellos que nos rodean y nunca conoceremos, (en este caso, rompo con esa dinámica), tomé mayor conciencia de la fragilidad del recuerdo y la emocionalidad de otros, mientras se prestaban a contestar a mis preguntas o sólo, a que alguien les escuchara.

A veces creo que esto se me va de las manos.
¿Pero qué tiene que ver esto con un proyecto? Más bien se asemeja a un estudio sociológico-emocional poblacional que sólo me interesa a mí.
Bueno, iremos por partes. Tiempo de descartar siempre hay.
http://www.pueblosabandonados.es/
No utilizarás el nombre del prójimo en vano.
Después de la clase de ayer, de la exposición de nuestra memoria grupal y la de los otros, del desarrollo de las preguntas, de las reacciones posteriores, me di cuenta sin querer, de lo complejo que es saber o definir qué es un proyecto artístico. Hablamos de gestión cultural y podría ser un proyecto, además de artístico, informativo, periodístico, investigación, etc. Lo importante no es el resultado formal sino el proceso. Lo hemos oído mil veces y aún así, buscamos inconscientemente, que haya algo que lo sustente visualmente, un objeto. Llevamos años buscándolos y ahora, no son imprescindibles o necesarios. Cierto es que hay muchas maneras de hacer y ésta, es otra opción, no la única.

Recordaba, dónde estaba antes, cuando empecé con esto, y ahora, cuál había sido la evolución y aunque, había muchas interrogantes todavía, también había respuestas que planteaban otros, yo, nadie. Han cambiado muchas cosas.
Hay cierto desconcierto, pero también grandes avances que te impulsan a continuar.

Cerramos mentes sin querer para entender, para controlar el desbordamiento intelectual que recibimos, para tener cierta seguridad y dominio sobre lo que nos rodea. Necesitamos comprender qué está pasando. Interpretamos situaciones erróneamente. La duda es nuestra compañera habitual. Intentamos descifrar lenguajes, que alguien nos diga la verdad. Buscamos la iluminación. Es un imposible, requiere tiempo y tranquilidad.
El conocimiento, genera placer y dolor. Puedes desesperarte, abandonar, dejarlo pasar de largo, ignorarlo, o también, coger aire, respirar hondo y relajarte. Lo que tenga que ser, será.
Amén.

Plantar lechugas es otra alternativa.