Hablamos de proyectos artísticos, pero ¿qué es eso? Hay muchas manifestaciones en torno al arte y, a veces, los límites, generan confusión en conceptos difíciles de abordar. Pero aún así, no todo vale. ¿Por qué sí o por qué no? ¿Quién decide cuando un proyecto es válido y en base a qué? ¿Para quién tiene interés? ¿Por qué se gesta esa necesidad? ¿Qué metodologías se llevan a cabo en estas cuestiones? ¿Quién es quién en todo esto? Y tú, ¿qué te cuentas?





viernes, 30 de julio de 2010

Biblioteca templaria en Ponferrada



Inaugurando ayer la exposición permanente de Templum Libri, este espacio de piedras y leyendas convertido en un castillo que empezó a reconstruirse a partir del siglo XI hasta nuestros días, comparte con el ciudadano facsímiles de Módena, el Codex Calixtinus, el Libro de Kells, atlas, códices y bestiarios que asoman a la luz en una época de redes sociales y libros digitales.
Estas joyas, refuerzan el imaginario colectivo actual con "realidades" muy lejanas en las que la cultura era un bien escaso.
A esta nueva contribución del saber se le apoda "la otra biblioteca imposible".


Biblia de León (Codex Gothicus Legionensis) del año 960 ilustrada por Florencio

martes, 20 de julio de 2010

La agónica espera del Teatro Pérez Alonso



Mientras Richard Florida, en las ciudades creativas, nos habla del lugar en el que vives determina una parte importante del bienestar y la felicidad personal, me pregunto cómo lo afrontarán las personas que viven en medios rurales o pequeñas ciudades donde el espacio público permanece cerrado a la espera de un algo futuro. La falta de presupuesto de los ayuntamientos para abrir teatros o museos inacabados, las bibliotecas con infraestructuras obsoletas y pocos recursos, la inexistencia de programas culturales para el ciudadano, la poca inversión empresarial, etc... hace que las gentes de esas tierras viva los largos inviernos ajena al mundo y su desarrollo.
Los mass media así como el acceso a internet, son herramientas que existen, pero no generan lo que ellos anhelan y no llegan a todos.
No hay cines, ni centros comerciales, ni teatro, ni lugares que inciten a la reflexión cultural, ni tai-chi.
Eso no es hablado en las grandes ciudades, no genera riqueza ni interés para otros, quizás en estudios antropológicos o sociológicos. No se habla en profundidad del espacio público en zonas rurales que no evolucionan con los años al haber sufrido un éxodo masivo de población a las urbes y posibles alternativas.
Y sus edificios, agonizan.
Y sus pobladores ya no creen en utopías.