Hablamos de proyectos artísticos, pero ¿qué es eso? Hay muchas manifestaciones en torno al arte y, a veces, los límites, generan confusión en conceptos difíciles de abordar. Pero aún así, no todo vale. ¿Por qué sí o por qué no? ¿Quién decide cuando un proyecto es válido y en base a qué? ¿Para quién tiene interés? ¿Por qué se gesta esa necesidad? ¿Qué metodologías se llevan a cabo en estas cuestiones? ¿Quién es quién en todo esto? Y tú, ¿qué te cuentas?





domingo, 9 de mayo de 2010

David Pujante en Bellas Artes de Madrid.



El jueves 6 de mayo, día de múltiples encuentros y conferencias en nuestra Facultad, Mercedes Replinger invitó a Pujante para dar una charla a sus alumnos del Máster y por proximidad, a los de Últimas Tendencias.
Aquel hombre, nos habló de la melancolía extrema, el delirio de negación o el sujeto que se devora a sí mismo en la literatura y el arte del siglo XX. El ejemplo de David Nebreda.
Pujante se dedica a la literatura “comparada” desde la filosofía, literatura, arte, etc en la Universidad de Valladolid. A título personal, decir que era una fuente de saber, generosidad y humildad maravillosa.
Partió del problema XXX de la escuela aristotélica, el hombre de genio y melancolía. ¿por qué los hombres excepcionales suelen ser melancólicos...?


La enfermedad (bilis negra) de los 4 humores de la antigüedad.
Cuando hay un exceso de bilis negra, es cuando se produce la enfermedad, pudiendo ser transitorio o permanente. El problema está en cuando es permanente.
Para ello, pasó por el aforismo 23 del libro VI de los aforismos de Hipócrates, el problema XXX Pseudo Aristóteles y la carta de Damageo.
Verso 163 Absalom y Achitophel, 1681 de John Dryden.
Marsilio Ficino.
El siglo de las luces quería racionalizarlo todo, pero la melancolía no entraba ahí, cambiando eso en el Romanticismo.
Los rasgos de genialidad (patología) en ocasiones, llevan al artista a realizar obras de arte extraordinarias.
Pero fue Gottfried Benn en 1920 cuando se dio cuenta de cómo iban a evolucionar las cosas con “El problema del genio” y “Genio y salud” en 1930, alabando la creatividad y enfermedad como algo demoníaco. Benn exponía que se intentaría llegar a una igualdad social en todo, en el talento, integración social y estamos en la época de la globalización, pero es imposible, pues siempre hay personas que se escapan a ese concepto y no tiene nada de malo. Sería una ironía.
En la normalización de la sociedad, lo que está fuera es patológico y hay que acabar con ello (psicólogos y psicoanalistas) ¿por qué? ¿no habría que alabar la diferencia?.
Tenemos por ello un ejemplo bien curioso, Leopoldo Panero y sus escritos frente a su personalidad o Schönberg, creador del sistema dodecafónico musical autodidacta que pintaba aquella “Mirada roja” en 1910.
Thomas Mann en “La montaña mágica”, la gran novela de la enfermedad, ésta, te hace ser consciente de tu corporalidad.
El artista enfermo, desde la enfermedad se potencia la creatividad (no tiene que ser siempre así, hablamos dentro de un contexto).
Jules Cotard. Delirio de Cotard sea posiblemente lo que sufre Nebreda, con el delirio de negación, el sujeto se devora a sí mismo.
Existe en Nebreda un tema recurrente, el autorretrato, la relación entre el delirio y la creación artística.

Esta exposición de datos que iba dando David Pujante, era mucho más rica en entendimiento y conocimiento de lo que yo he manifestado, muy bien relacionada e hilada que diluyó dudas que existían en mi concepción de argumentos que se han ido planteando una y otra vez a lo largo de mi carrera, aún sin resolver. Él no dio nada por supuesto ni como verdad absoluta, pero establecía un sistema coherente de hacer. Ahora, toca afianzar propuestas desde una buena base.

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