Hablamos de proyectos artísticos, pero ¿qué es eso? Hay muchas manifestaciones en torno al arte y, a veces, los límites, generan confusión en conceptos difíciles de abordar. Pero aún así, no todo vale. ¿Por qué sí o por qué no? ¿Quién decide cuando un proyecto es válido y en base a qué? ¿Para quién tiene interés? ¿Por qué se gesta esa necesidad? ¿Qué metodologías se llevan a cabo en estas cuestiones? ¿Quién es quién en todo esto? Y tú, ¿qué te cuentas?





miércoles, 24 de febrero de 2010

LA CASA, DEL SÓTANO A LA GUARDILLA.
EL SENTIDO DE LA CHOZA

Gastón Bachelard, la poética del espacio.

Para un estudio fenomenológico de los valores de intimidad del espacio interior, la casa es, sin duda alguna, un ser privilegiado, siempre y cuando se considere la casa a la vez en su unidad y su complejidad, tratando de integrar todos sus valores particulares en un valor fundamental. La casa nos brindará a un tiempo imágenes dispersas y un cuerpo de imágenes. En ambos casos, demostraremos que la imaginación aumenta los valores de la realidad. Una especie de atracción de imágenes concentra a éstas en torno a la casa. A través de todos los recuerdos que rodean las casas que nos han albergado, y allende todas las casas que soñamos habitar, ¿puede desprenderse una esencia íntima y concreta que sea una justificación del valor singular de todas nuestras imágenes de intimidad protegida? He aquí el problema central.

Porque la casa es nuestro rincón del mundo. Es -se ha dicho con frecuencia- nuestro primer universo. Es realmente un cosmos. Un cosmos en toda la acepción del término.
Por los sueños las diversas moradas de nuestra vida se compenetran y guardan los tesoros de los días antiguos. Cuando vuelven, en la nueva casa, los recuerdos de las antiguas moradas, vamos al país de la infancia inmóvil, inmóvil como lo inmemorial. Nos reconfortamos reviviendo recuerdos de protección. Algo cerrado debe guardar a los recuerdos dejándoles sus valores de imágenes. Los recuerdos del mundo exterior no tendrán nunca la misma tonalidad que los recuerdos de la casa. Evocando los recuerdos de la casa, sumamos valores de sueño; no somos nunca verdaderos historiadores, somos siempre un poco poetas y nuestra emoción tal vez sólo traduzca la poesía perdida.

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